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La Era Restaurante

+34 928 83 00 16
de la Molina, C. el Barranco, 3, 35570 Yaiza, Las Palmas Spain
Open Today: Closed

Amenities

Service options
  • Outdoor seating
  • Dine-in
Accessibility
  • Wheelchair-accessible car park
  • Wheelchair-accessible entrance
  • Wheelchair-accessible seating
Offerings
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  • Beer
  • Coffee
  • Healthy options
  • Small plates
  • Spirits
  • Wine
Dining options
  • Lunch
  • Dinner
  • Dessert
  • Seating
Amenities
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Atmosphere
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  • Cosy
  • Romantic
Crowd
  • Groups
Planning
  • Accepts reservations
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  • Debit cards
  • NFC mobile payments
Children
  • Good for kids
  • High chairs
  • Kids' menu
Parking
  • Free parking lot
  • Parking

Best KPortal Reviews

Mi experiencia allí fue muy buena ????
El lugar es precioso y la atención del camarero fue estupenda, con quien estuvimos conversando un rato… ¡Muy agradable!
De comer pedimos unos quesos con mojo, estofado de cabra de la abuela, atún con salsa de mojos y de postre un bienmesabe. ¡Todo muy bueno! ????
Si estáis pensando en comer en Yaiza y buscáis comida típica del lugar, es muy buena opción ????
No sé muy bien como describir nuestra experiencia aquí, no quiero ser muy extenso ni dejar pasar ningún detalle.
La sala, acogedora y pintoresca, nos invitaba a sumergirnos en un viaje hacia tiempos remotos. La decoración rústica, adornada con herramientas de labranza y utensilios antiguos, evocaba la vida sencilla de los campesinos de antaño. Los muebles de madera maciza, desgastados por el uso y el paso del tiempo, susurraban historias de generaciones pasadas.
Nos sentamos a la mesa, rodeados por la calidez de aquel refugio en el tiempo. En ese instante, la felicidad nos envolvía por completo. Reconocíamos la singularidad del lugar donde nos encontrábamos, pero aún no vislumbrábamos lo que el destino nos tenía preparado. Nos aguardaba el encuentro con Raymon, una figura radiante, un individuo excepcional, un prodigio incomprendido, como sacado de los anales del tiempo. Él personificaba el servicio que ansiábamos en ese momento, con un humor enigmático y una habilidad para sorprendernos en cada gesto.
No estábamos seguros de si le caímos bien o mal, pero su presencia permanecerá grabada en nuestra memoria para siempre.
Una vez instalados en nuestras sillas, comenzamos a dialogar con él, y quedamos perplejos ante su habilidad para comunicarse. Nos sentíamos cansados de la típica cortesía superficial, hartos de la premisa de que el cliente siempre tiene la razón, y agotados de la cultura actual de la corrección política donde cualquier desviación nos hiere profundamente. En ese sentido, Raymon representaba un cambio radical. No estaba ahí para complacernos, sino para impartir una lección de vida.
Desde el primer momento, Raymon actuó con franqueza. No estaba interesado en servirnos, sino en desafiarnos. Era como si estuviera destinado a confrontar a aquellos que se aferraban a la superficialidad y a la complacencia. Su enfoque directo nos confrontó con nuestras propias expectativas y prejuicios, obligándonos a replantear nuestras ideas preconcebidas.
Nuestra primera orden fue dos ensaladas de pollo, pero Raymon decidió hacer de las suyas y nos trajo lo que le dio la gana. Mucha gente no habría pillado el mensaje oculto, pero yo lo capté al instante. En esa ensalada, estaba la primera lección de vida: "Las cosas no siempre salen como las planeas". Le dijimos que no era lo que habíamos pedido, pero se lo pasó por donde no le da el sol y nos dijo que nos aguantáramos y nos la comiéramos. ¡Pues nada, a tragar y a callar!
A partir de ese momento, cada interacción con Raymon era una obra maestra. Nos sorprendía con sus bromas sobre cobrarnos por cada pequeño detalle: otro vaso, unas cucharas, incluso nos sugirió echarle hielo al té de mi amigo con sangría. Era una masterclass continua, una lección de vida en cada gesto.
Conmigo al menos, logró su cometido. No quiero extenderme más, pero lamento no haber conocido a Raymon antes. Solo podemos expresar un sincero ¡GRACIAS! Gracias por tus consejos de veterano, por recordarme que ni de broma tengo 28 años, que tengo muchos más. Eso me hizo reflexionar sobre la importancia de cuidarme más.
A partir de ahora, guiaré mi vida siguiendo los consejos de Raymon. Él me dijo que no le gustan los gatos, así que, muy a mi pesar, recientemente le regalé el gato a mi vecina, quien se encuentra recientemente divorciada del ludópata de su exmarido. Me dio pena por el gato, pero si queremos seguir la filosofía de Raymon, debemos asumir todas las consecuencias
Y disculpas por hacerte quedarte hasta altas horas con nosotros, por obligarte a encender la cafetera sabiendo que detestas el ruido y demás. Esperamos encontrarte de nuevo en alguna fiesta de pueblo cercana a Murcia.
Y para concluir, me gustaría enviar un mensaje. He notado algunas quejas dirigidas hacia Raymon en las reseñas. Ante esto, recuerdo las palabras de Jonathan Swift: 'Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios conjuran contra él.'
Sinceramente la gente que pone reseñas tan crueles, habría que ir a sus casas a comer y que sean juzgados con la misma severidad. Nos encontramos en un espacio único en Lanzarote, pensado por Cesar Manrique en pro de un turismo sostenible y no masificado. Ramón, su camarero, es un gran profesional y tremendamente amable. Trabaja muy duro, dando desayunos, comidas y cenas. Cualquiera puede tener un mal día, o quizá la gente viene con unos aires y unas prisas que yo igual no les recibiría igual de bien. La comida es muy buena y el precio está adaptado a un espacio tan singular. Merece la pena dejarse caer por aquí y alojarse en su hotelito. En cada habilitación se podrán encontrar con una obra inedita de Cesar Manrique. Enhorabuena a su equipo de trabajadores y al magnífico espacio que cuidan con tanto cariño.
Mesa sucio, suelo sucio, vaso sucio, vinos…. Pedimos dos vinos de la carta que no tenían y nos trajo otro. La mesa lo teníamos que limpiar con la servieta de papel. Papas congelado, solomillo (médium) era muy pequeño y no se podía comer. Vino con el comentario que se puede hacer más… no sangró porque era también nada fresco, cabrito tenía sabor de cabra y no había carne.
Una vergüenza total!!!!! Y demasiado caro ….
Restaurante ubicado en un bonito pueblo de Lanzarote, con un ambiente tranquilo y bonita decoración, especialmente la zona del patio. El personal sin embargo dejó bastante que desear… impertinentes injustificados cuando a la hora de pagar me informan de que no se pueden hacer pagos de <10€ con tarjeta (lo cual no se informa en ningún lado). Su intención fue cobrarme lo que teóricamente “le cobrarían por el uso de datáfono” (cosa que es falsa). En fin, un poco decepcionada.
Terrible todo, la comida mala y muy muy escasa pero lo peor el camarero que nos atendio , mal educado y con un sentido del humor fuera de lugar y antipatico. Quizas por no ser temporada baja. No volveremos
Sitio precioso. Comida muy rica. Cherne que era el pescado del día,cabrito Frito con ajo y gambas al ajillo. Costó 43 euros, más la bebida, postre (flan de gofio) y pan recién hecho con mantequilla. Muy recomendable.
El lugar es muy bonito. Ahora bien, el servicio es de pena, más lento que el caballo del malo. El camarero, según de donde seas, te tratará de una forma u otra.

Quick Facts About La Era Restaurante



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Monday 02:00 AM - 02:00 AM
Tuesday 02:00 AM - 02:00 AM
Wednesday 02:00 AM - 02:00 AM
Thursday 02:00 AM - 02:00 AM
Friday 02:00 AM - 02:00 AM
Saturday Closed
Sunday Closed

How to go there

Location