Hotel Restaurante Rioja Info
Amenities
Service options
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Outdoor seating
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Dine-in
Highlights
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Great cocktails
Accessibility
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Wheelchair-accessible car park
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Wheelchair-accessible entrance
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Wheelchair-accessible seating
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Wheelchair-accessible toilet
Offerings
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Alcohol
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Beer
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Cocktails
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Coffee
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Healthy options
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Small plates
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Spirits
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Wine
Dining options
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Breakfast
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Brunch
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Lunch
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Dinner
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Dessert
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Seating
Atmosphere
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Cosy
Crowd
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Groups
Planning
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Accepts reservations
Payments
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Credit cards
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Debit cards
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NFC mobile payments
Children
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Good for kids
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High chairs
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Kids' menu
Other
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Free parking
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Free Wi-Fi
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Air-conditioned
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Wi-Fi
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Star rating
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Check-out time
Amenities
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Free Wi-Fi
Best KPortal Reviews
En un Restaurante la comida es lo principal, pero la atención es importante y la clave es mantener un buen servicio de principio a fin. La comida esta bien, es rica, con platos muy bonitos y pensados. las alcachofas y la paella Valencia muy sabrosas. Luego de todo lo bueno, comenzaron a demorarse los postres, cafés, la cuenta (más de 4 veces la pedimos).En fin, se puede comer bien pero no volvería.
Un hotel pequeño y muy acogedor el cual recomiendo sin duda alguna. Con una atención excelente por parte de todo el personal, destacando a Nieves y Ana de recepción.
_ Habitaciones muy limpias, cómodas y bonitas
Disfrutamos de un desayuno modesto pero muy bueno.
Calidad excelente en cuanto a todo.
En general, está bien. Nos quedamos 3 noches , y alguna cena.y desayuno.
Muy amables,excepto a la hora del desayuno. El Sr.que atiende, antipático.
No saludó en ningún momento.
Con cara de poquísimos amigos.
Eso nos decepcionó mucho.
Las habitaciones.bien.
Realmente una muy mala experiencia.
Son muchos años asistiendo periódicamente a este restaurante por atención, comida muy buena en calidad y preparación del producto, sobresaliendo la excelente paella, todo ello con excelente relación calidad precio.
Ayer programamos una comida familiar y al marchar busqué donde se referenciaba al menos una Michelin al sorprenderme por los precios : entrantes solamente aceptables sin excesos de calidad, paella valenciana
francamente mala, sin sabor, mal cocinada, verduras escasas y un "socarrat" excesivo, tan excesivo que no pudimos degustar el arroz, postres sin pretensiones.
Busqué la referencia Michelin porque el rejón que me pusieron fue el de muerte, un verdadero desatino.
Fue significativo la carencia de productos sencillos solicitados en el aperitivo, sorprendente !!
En fin, no volveré y recomendaré no ir si se quiere comer como se hacía un poco tiempo atrás.
UN FRACASO ABSOLUTO EL ACTUAL RESTAURANTE.
NO RECOMENDABLE ACTUALMENTE.
Excelente local para celebrar eventos importantes en nuestra vida. No se fallará, es o seguro. Profesionalidad y buen hacer es su tónica. La comida es excelente con platos diversos y muy bien trabajados. Nosotros pasamos un rato en familia espectacular.
Como gastrónomo que soy, me duele mucho tener que escribir una reseña como esta. Prefiero hacer una crítica positiva que una valoración negativa de un restaurante. No busco el fallo con microscopio, sino que ensalzo las virtudes que encuentro, sin mucho esfuerzo. Pero, en este caso, no puedo obviar el mal trato recibido ayer en El Restaurante Rioja. Un Restaurante que yo he recomendado con entusiasmo hasta ahora y al que voy a tardar mucho en volver. Me han quedado muy pocas ganas.
Está visto que cada vez es más complicado comer bien, por mucho cuidado que se ponga en la selección de los restaurantes. Una auténtica pena.
Para empezar, diré que el servicio no fue el de otras ocasiones, acogedor y amable. Fue más bien indiferente y hasta seco.
No soy capaz de entender cómo en los restaurantes no te atienden siempre con simpatía, con agrado, con amabilidad sincera. ¿Cómo es posible que le hagan a uno sentir que molesta?
Aparte de seco, fue lento, muy lento.
Los que solo disponemos de los fines de semana o festivos para poder salir a comer fuera de casa, padecemos los efectos de la masificación.
¿Por qué? ¿Acaso pagamos menos de lo que paga un cliente que va a comer un martes o un miércoles? ¿Entonces? Si no pueden atenderlos bien, no hagan tantos servicios. Adecúen los comensales a las posibilidades de la cocina y de los camareros disponibles.
El colmo ya es el de esos restaurantes que han optado por hacer dos turnos por comida, que no es el caso. No voy a ninguno de ellos.
¿Qué es eso de sentarse a comer a la 1:30 o a las 3:30? ¡De eso nada!
Servicio seco, lento y poco profesional.
Pedí un vino de Requena-Utiel, nada del Valle del Cachapoal y la camarera me puso una cara de extrañeza supina. Se lo tuve que repetir pausadamente y se fue a buscarlo a la Bodega, con muy poca fe. Como no lo traía, hubo que reclamarlo.
Las entradas vinieron con cuentagotas y, desde mi punto de vista, desordenadamente, sin mucho criterio. Pero tengo que decir que fueron correctas.
Lo peor fue el arroz. Había ido otras veces y había comido unas paellas excelentes, de ahí mi entusiasmo por el Rioja, pero en este caso, el arroz de senyoret que habíamos encargado, era un auténtico empastre. Estaba muy pasado de cocción. No era ese arroz entero y suelto que a mí tanto me gusta. Todo lo contrario.
Igual que me gusta alabar y felicitar al cocinero cuando como bien, en justa correspondencia, me quejo cuando me dan mal de comer. Transmití, con energía y contundencia muy justificadas, mi disgusto y no recibí ni la más mínima disculpa.
Ese arroz no era de recibo, nunca lo tendrían que haber servido, pero, dada su osadía, una vez recibida la queja, deberían de habernos dado alguna satisfacción.
Lo único que sí se atrevió a comentar la camarera es que había recibido las quejas de otras mesas, que se habían quejado del arroz.
Sin ir más lejos, coincidí en el restaurante con un buen amigo y magnífico gourmet. Lo llamé por la tarde, para comentar sus impresiones de la comida y me dijo que le habían servido el arroz frío. Pecado capital. Creo que Miguel tampoco va a volver por el Rioja en muuucho tiempo. Además, se me quejó del precio desorbitado de la factura.
Para mayor inri, la clavada que nos pegaron, si se me permite la expresión, fue antológica. 337,50 €, para una mesa de cinco comensales. Dato que se agrava, teniendo en cuenta que uno de los comensales era un niño de 6 años. Salimos a 67,50 €, entre 5 y a 84,38 €, entre 4. El niño no probó las entradas ni, por supuesto, el vino.
No pedimos gambas, ni un Vega Sicilia.
Alcachofas rellenas, Coca de sardina, Chipirones, 2 anchoitas, 1 tomate raf y el vino era un Bobos, de Hispano Suizas (41 €).
Ni comiendo bien hubiera justificado el importe de la factura.
Pero es que la paella era infame y más aún a 28 € la ración.
Conclusión:
Si el cocinero y propietario del local está de bolos o de turismo por Japón (a lo que tiene todo el derecho) y no hay un suplente que lo pueda sustituir con todas las garantías, lo más honesto es cerrar el Restaurante o no hacer arroces en su ausencia.
Anclado en el corazón de Benisanó, dentro de un pintoresco hotel, se halla el restaurante que, sin lugar a dudas, se erige como un referente de la gastronomía local. Desde el primer paso a través de su puerta lateral, uno se sumerge en un mundo donde la calidad no es solo una promesa, sino una realidad, evidenciada por la exquisita decoración, la iluminada vitrina de vinos que domina el comedor, y una atmósfera que equilibra perfectamente la intimidad con el lujo.
La experiencia culinaria comienza con una acogida flexible que se ajusta a las necesidades del comensal, incluso cuando esto implica cambios de última hora en la asignación de mesas. Este nivel de atención al detalle se extiende a la vajilla y la cubertería, cada pieza seleccionada no solo por su función sino por su capacidad para complementar la experiencia gastronómica con un bonito diseño.
En lo que respecta al servicio, la interacción inicial es cortés y eficiente, pero es la intervención de A, quien con su excepcional atención eleva la experiencia a un nivel superior, añadiendo un toque personal que distingue a este establecimiento. La carta, un tributo a la cocina de mercado, destaca por la inigualable calidad de sus ingredientes, seleccionados con un cuidado que trasciende lo ordinario.
La bodega, un verdadero tesoro para los aficionados al vino, ofrece una selección que podría intimidar a algunos por su precio, aunque cada botella justifica su precio con la calidad. A pesar de esto, un mayor rango de opciones accesibles no estaría de más. Elegimos un cava local a un precio razonable lo que muestra un compromiso con la calidad que se nota en cada aspecto del restaurante, aunque no podemos por menos revelar una crítica en cuanto a la temperatura de servicio inicial, que fué resuelto con una cubitera de precioso diseño.
Los platos, desde entrantes hasta postres, son un despliegue de maestría de mercado. Las ortiguillas de mar y la alcachofa con salsa de boletus son excepcionales, aunque se señala un desliz con las anchoas que no alcanzan el estándar esperado. La cena prosigue con platos principales que destacan por su frescura y sabor, como el atún y la lubina salvaje, evidenciando la excepcional calidad y también, en cuanto a las verduras posiblemente cultivadas en el propio huerto del restaurante.
El postre, un helado de violetas recomendado por A, aunque delicioso, me genera un debate sobre la nomenclatura correcta debido a su textura, sugiriendo que sería más apropiado llamarlo sorbete que helado. Este detalle, pone una opción de mejora, refleja la importancia de que el sabor y la textura marchen de la mano en la creación de un postre perfecto.
Con un precio por comensal que refleja el alto nivel de la experiencia ofrecida, este restaurante se posiciona como un destino culinario que merece la pena repetir, siempre que el bolsillo lo permita. La crítica final sería sobre la importancia de no acomodarse, recordando al equipo que la excelencia es un viaje continuo, no un destino. En resumen, un lugar de indudable calidad donde cada plato, cada mesa, y cada momento están imbuidos de una pasión por la gastronomía que invita a volver.
No está mal,pero he estado en hostales mejores que este hotel,20 € de menú de cena,me parece carisimo para lo que comíla paella era de almediodia, pero estaba buena, un filete al punto pasado 3 veces,bueno no quiero decir más.
Quick Facts About Hotel Restaurante Rioja
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