Hotel Pazo De Altamira Info
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Adiós a uno de mis hoteles favoritos de santiago. La pérdida de calidad ha sido tremenda.|Tras muchas visitas de trabajo me temo que esta ha sido la última. El wifi sigue sin funcionar como debería, es casi imposible de usar. Pero esto no era una novedad ni lo que me lleva a escribir esta opinión. El proceso de checkin ya fue mal, con el recepcionista hablando un buen rato por teléfono. Nos tiene esperando un rato para decirnos que las habitaciones no están listas. Procede al cobro de la reserva sin ni tan siquiera quiera comentarlo. |En la habitación las papeleras del baño no tienen bolsa de basura, pero lo peor de todo fue aquello por lo que antes destacaba.|El desayuno sigue siendo de 12€ pero su calidad, cantidad y variedad ha disminuido drásticamente. Te dicen que si necesitas algo avises pero se van al ordenador de recepción nada más que pueden. El embutido lleno de moscas, según ellos tenían un aparato para evitarlo pero no funcionaba. Que menos que poner unas tapas protectoras.|Tienen las mesas y las sillas de la terraza a la puerta del ascensor, anulando éste. Íbamos con una señora mayor de movilidad reducida que se las vio y deseo para bajar y subir las escaleras al comedor.|Una verdadera pena un hotel que destacaba por la profesionalidad de sus empleados que ahora tenga al frente a empleados bordes. Un hotel que destacaba por sus desayunos de mercado y por la atención que te daban en el desayuno y que ahora hayan perdido todo eso.|Adiós Pazo de Altamira.
En las fotos parece un hotel muy cuco y con todo muy cuidado pero nada más lejos de la realidad. Habitación triple pequeñísima y baño minúsculo. La limpieza en los tres días que estuvimos brilla por su ausencia, se limitan a hacer camas y ya, y eso que eran las 14:30 de la tarde y la habitación sin hacer. Te dicen que hasta las 16:00 horas están haciendo habitaciones, así que si quieres comer y echarte un rato tienes que estar mendigando que te hagan la habitación.||El servicio de desayuno mal atendido, el personal se marcha del comedor y no hay a quien pedir si necesitas algo. ||Del restaurante ni hablar, raciones escasísimas y por supuesto caras para la cantidad de las mismas.||Sin duda un hotel exclusivamente para turistas que hacen el camino de Santiago y que no van a volver probablemente más en la vida.||Un hotel para no volver y en absoluto barato, los 165€ que pagamos por noche no se corresponden en absoluto ni con la calidad ni con los servicios ni con la atención del hotel.||Sin duda no volveré y recomendaré a quién vaya a Santiago que no se les ocurra ir a este hotel.
En cuanto al restaurante: un disgusto. Sentimos como si nos tomaran el pelo, encajonandonos en una mesa casi compartida con otros clientes. Al lado de una puerta que no paraba de abrirse, con unos niños (familia de alguien del personal) que jugaban entre las mesas, entrando y saliendo.
Es un restaurante con muchas pretensiones. La comida resulta escasa y cara.
Por lo que hace al servicio es muy irregular, hay alguna excepción, pero tras un trato ridiculamente protocolario, hay muy poca consideración por los clientes.
El hotel está bien. El desayuno incluido en el precio resulta limitado para un hotel de tres estrellas y la atención de la camarera del desayuno brilla por su ausencia.
No he encontrado la manera de valorar por separado hotel y restaurante. La experiencia en el restaurante fue tan desageadable que no puedo poner otra nota.
Hotel en pleno casco antiguo de Santiago, junto al mercado de abastos y a pocos minutos a pie está la Catedral y gran variedad de sitios para comer o comprar de todo. El personal es súper agradable y atento y las habitaciones son espaciosas, muy bonitas y cómodas. Si volvemos repetiremos aquí, seguro.
Elegí este hotel porque la localización era ideal para visitar los sitios más turístisticos de Santiago y para visitar a amigos, pero vaya grata sorpresa! La habitación (104) es mejor que en las fotos si cabe, con mucha luz y vistas de cuento al casco antiguo. Una habitación con mucho atractivo ya que mantiene el encanto tradicional con las contraventanas y la piedra, pero con un toque moderno. La cama comodísima, todo súper limpio y mucho espacio para poner equipaje. Me encantó el detalle de los productos de baño de naranja, son cosas que me encantan cuando viajo. Otra cosa que siempre aprecio es el trato personal. Llegué muy pronto y fui a dejar mi equipaje. La chica que estaba en recepción fue muy atenta y agradable. Cuando volví de pasear tenía todas mis cosas en la habitación. El chico que estaba en recepción a última hora también fue un encanto. Tenía que ir a recoger a unos amigos al aeropuerto y no tenía muy claro como llegar, así que me dio instrucciones muy detalladas sobre autobuses y taxis que podría coger. Muy paciente y profesional.
Por último, el restaurante también merece una mención. El desayuno súper bueno y fresco. Se nota que tienen la plaza de Abastos al lado con productos de calidad :)
Un gran descubrimiento así que sin duda me hospedaré con ellos de nuevo. ¡Gracias! ????
Muy acogedor, tranquilo, limpio, céntrico (junto al mercado de abasto, a 5 minutos andando a la Catedral) y las señoritas de recepcion muy amable y dispuestas a ayudarte en todo momento. Cuando vuelva a Santiago...., será mi primera opción seguro.
La habitación algo pequeña pero bonita. La ubicación es buena.
Una basura. El hotel muy mono y cuidado, pero ubicado encima de un pub y fatal insonorizado. Imposible dormir, por lo menos en fin de semana. Una pena.
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