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Best KPortal Reviews
En un ambiente agradable y con un servicio impecable, disfruté de delicias como la gilda, el rodaballo fresco o el insuperable tocino de cielo (el postre manzana & manzana me sorprendió también). Otros platos como las alcachofas, los guisantes lágrima o el helado de yema tostada no llegaban al nivel de los anteriores. El precio, al alcance de pocos bolsillos.
Sin duda uno de los Restaurantes más top de madrid, local espectacular en la calle Paseo de La Habana, servicio y sala amable, bien cuidada y atenta.
Cocina finisima, producto de máxima calidad elaborado con mucho mimo y técnica.
Sin duda es un sitio al cual ir y probar toda la carta, cada plato supera al anterior.
Gracias por la maravillosa experiencia!
Comida muy rica: fondos y salsas sabrosas, productazo de escándalo muy cuidado y una carta suficientemente variada. Muy muy sabrosas las kokotxas, jugosas y con un pilpil perfecto. Increíble el lenguado, clavado de punto. Ricos el pastel de merluza y la sopa de cebolla. La chuleta nos dejó peor sensación: la carne tenía una buena infiltración y estaba bien asada, pero el corte era irregular y tal vez no tenía demasiado sabor (ahora, los pimientos que pedimos con la carne, ideales).
Hubiéramos salido igual de contentos –o más– ahorrándonos el pase de carne.
Porque, efectivamente, es un restaurante caro. El producto se paga, y aquí está perfectamente ejecutado y además el servicio es rápido, ágil y eficaz. Pero las raciones son pequeñas y los principales tienen un precio elevado.
Los postres cumplen, y ya.
El local es razonablemente cómodo y bastante bonito, pero sin más.
Ahora, ese lenguado…. ;)
Me pareció toda una experiencia gastronómica disfrutar de la carta las 3 horas y media que estuvimos allí.
Local precioso, comida espectacular y atención impecable.
Las anchoas están increíbles y muy diferentes, aunque, para mi gusto, un poco caras. El chipirón, imprescindible. El lenguado con salsa de piel de pollo me pareció una auténtica locura, delicioso y súper diferente. Después, una chuleta perfectamente hecha y que era pura mantequilla, acompañada de unos pimientos increíbles. De postres, tocinillo (buenísimo!!!) y el cremoso de chocolate, que tiene un ligero toque picante. Me encantó este segundo postre, pero a otra gente de la mesa le pareció demasiado arriesgado. Yo creo que merece muchísimo la pena probarlo.
En global, el sitio me parece de 9,5. Le pondría un 10 si fuese un pelín más barato, pero no vamos a engañarnos, estamos en Madrid y hay sitios en los que por 100 euros no comes ni la mitad de bien. Aquí pagamos un poco más, pero con 2 botellas de vino y en un entorno espectacular. Así que le doy un 5/5, porque además siempre me gana que el personal sea tan atento y que tenga tantas ganas e ilusión.
El ambiente es ideal, si bien no usan manteles (a algunos, esto no nos gusta) las mesas de nogal son una maravilla. El revestimiento de un muro con corcho “belga” -admito que desconocia que existia el corcho en Belgica, y de buena calidad- ayuda con la acustica de un salon que tiene altos techos. La decoracion muy lograda con cornamenta como centros, ramas quemadas en las paredes y pieles -de cordero?- en las mesas que tienen bancos en vez de sillas.
La atencion, se excede en cordialidad. Son muy amables pero estan encima de uno a lo largo de la cena. Cualquier comentario es sobreoido y si tiene que ver con el restaurante, se acercan y comentan. Algo intimidante. No se a los demas, yo cuando salgo a comer, quiero disfrutar el encuentro con el grupo, con buena comida adelante, siempre, pero secundario, pero aqui es como en algunos restaurantes, donde pareciera que uno va de espectador a un show en el que debe callar y atender a lo que come, antes y sobre todo. Estas conversando, y te interrumpen, llego “el plato” y tenes que escuchar lo que ya leiste y que por eso elegiste. Prefiero el estilo frances y su buena educacion: interrumpir, jamas. Los aperitivos son pequeños y tardan en llegar, pero sí pasa a cada rato un camarero con rico pan a servirte mas. Yo creo que terminamos comiendo mas pan que comida. Los platos estan llenos de ambiosas intenciones de “maridaje” de sabores, pero no lo consigue. El buñuelo de morcilla con chocolate y piment de espelet resulta (el buluelo) demasiado elastico y al morder podes esperar derramar entre tus dedos la pasta de morcilla que sale por un agujero (recomendamos no llevar ropa clara) no casa bien con chocolate. Pan. La ensaladilla de remolacha muy rica, y logrados los “petalos”, eso si, se termina en tres bocados. Pan. No pidan la cigala. 40€ para un marisco que debe ser el mas pequeño que vi del mundo marino. Tampoco nos enamoró el caldo de pollo en el que se emulciona. Pan. El cuello de cordero muy grasoso, dire demasiado, porque ya sabemos que la susodicha carne es grasosa. El arte de esta pieza podria haberse enfocado mas en evitar que caiga tan pesado. Viene con un crocante o polvo de ajo, que claro, como da dulce, hace mas pesado el bocado. Los postres, ninguno de los que probamos gusto. El tocino citrico es un postre que puede gustar o no, pero decididamente no lo pida si se le antojaba tocino del cielo. No lo es. Ni en textura (este es mas gelatinoso) ni en sabor. El postre de chocolate mezclado con maiz y otros ingredientes desconectados, siguen desconectados aqui. Alguien dijo: como mezclar todos los colores: gris. Las papilas tuvieron un gran trabajo esta noche y nada de esto seria comentado aqui, sino fuera por la falta de tino de su dueña, que al pedir aceite de oliva o mantequilla, o algo para pasar el pan -la vedette de la noche- se acerco a la mesa para indicarnos que no ofrece nada de eso “porque todavia no tiene pensado armar carta de desayuno”. Se gano esta molestia que me estoy tomando en reseñar Bascoat. Conclusion: rico el pan, y de repente valoramos mas la mantequilla casera de La Ancha. Alli fuimos al dia siguiente. Olvidable -y cara- experiencia.
Nueva apertura de un gran restaurante en Madrid (Paseo de la Habana). Cocina con raíces vascas y con un punto distinguido de innovación. Platos sabrosos y bien presentados. Buenos vinos aunque el vino rosado habría que mejorarlo. Ambiente tranquilo y elegante, buen servicio y gran directora de sala (Nagore) que te hace sentirte como en casa. Volveré en cuanto tenga ocasión. Dispone de una agradable terraza para disfrutar del último trago.
Extraordinario restaurante Vasco en Madrid.
Decoración e iluminación sorprendente que nos hará sentir muy cómodos en su interior desde nuestra llegada. Mesas amplias y bien separadas donde poder tener una buena conversación sin sentirse observado por las mesas cercanas a la muestra. Que n sala un equipo profesional que está muy atento en todo momento. El producto inmejorable y muy bien tratado en cocina por Rodrigo Garcia, quien nos irá sorprendiendo con cada plato que salga de cocina. La carta de vinos muy buena, amplia y con referencias muy interesantes tanto nacionales como internacionales. En este apartado es quizá donde más incomodo se siente uno por el sobrecoste excesivo que pagaremos por un buen vino. Las anchoas Agur un verdadero espectáculo para todos los sentidos y dónde no podremos dejar de “echar barquitos” la Gilda, el buñuelo, su merluza o la carne harán de nuestra visita a Bascoat un momento muy especial. No hice fotos de los platos porque hay restaurantes donde es mejor dejarnos sorprender.
Enhorabuena
Quick Facts About Bascoat
Today
Opening Hours
| Monday | 01:30 AM - 02:00 AM |
|---|---|
| Tuesday | 01:30 AM - 02:00 AM |
| Wednesday | 01:30 AM - 02:00 AM |
| Thursday | 01:30 AM - 02:00 AM |
| Friday | 01:30 AM - 02:00 AM |
| Saturday | 01:30 AM - 03:15 PM |
| Sunday | Closed |
How to go there
Location
Places